Esta pandemia nos obligó a pausar y quedarnos en casa, nos tocó aislarnos con familiares, con otras personas o con nosotros mismos, lo último suena bastante paradójico pues debemos ser conscientes que en el día a día, la rutina o el trabajo no nos da pie para hacer una pausa consciente sobre nuestras acciones o decisiones, más bien, nos dejamos llevar por el ritmo acelerado de la vida y olvidamos lo importante de estar realmente con “uno mismo”.

Para algunas personas estas instancias han sido un momento de calma en medio de la tormenta, en donde se ha aprovechado el tiempo otorgado para hacer cambios positivos en la vida de cada uno. Este es un momento por el que sí o sí tenemos que atravesar y no podemos negarnos a él, pues resistirse sólo genera gasto de energía y sufrimiento.

«La cuarentena ha sido una experiencia positiva para mí por muchas razones»

«Aprendí a crear nuevos espacios cuando estoy en familia, aprendí a divertirme con mis hijos y nietos y a redescubrir mi lado más “infantil” que se divierte a través del juego. El jugar una partida de cartas o cantar karaokes durante la noche han sido momentos que antes no nos eran otorgados y que hoy en día, al estar todos en casa los podemos aprovechar en familia. Incluso, me he descubierto a mí misma como una persona entusiasta y eso quiero trasmitirle a todas las personas que tengo cerca» – Eugenia Meyer, paciente de fundación VI-DA con Cáncer de Mama.

Debemos recordar siempre que una de las mayores pruebas de esta pandemia ha sido rearmarnos dentro de los cambios de vida que se han impuesto, es allí donde cada uno de nosotros ha tenido que generar estrategias y potenciar herramientas para adecuarnos a lo que ella nos exige. Asimilar un cambio de tal magnitud y poder avanzar, o más aún, poder sacar provecho de una situación así es una experiencia que de todas maneras contribuye a resignificar nuestra vida por completo y nos dota de valiosas herramientas que nos equiparán en todo contexto.