“La gratitud no es solo la más grande de las virtudes, sino la madre de todas las demás” (Cicerón)

Las personas agradecidas son quienes más felicidad cosechan, mantienen relaciones interpersonales más positivas, sienten más y hasta duermen mejor. Cuando la persona se conecta con ella misma para percatarse de lo que está viviendo y, a la vez, con su entorno para agradecer, aumenta su capacidad de “darse cuenta” de aspectos positivos que habitualmente pasan desapercibidos.

Pero ¿Por qué es tan difícil mantenerla presente? Porque la educación occidental está más centrada en lo que falta que en lo que hay. Damos por hecho que cada día amaneceremos, las cosas ocurrirán igual que siempre. Sin embargo, vivimos en un mundo cambiante y este año de pandemia lo ha demostrado, por lo que cada día en que mantenemos nuestro bienestar debería ser un día de gratitud.

Según el Centro de Investigación de Conciencia de la Atención Integral de la UCLA, expresar gratitud cambia literalmente la estructura molecular del cerebro, mantiene la materia gris funcionando y nos hace más saludables y felices. Según los científicos, cultivar la gratitud expresa muchos beneficios en nuestra calidad de vida:

  • Disminución de la presión arterial y un sistema inmunológico más fuerte.
  • Mayor optimismo, felicidad y resiliencia.
  • Emociones más positivas y relaciones mejoradas.
  • Dormir mejor.
  • Sentirse menos solo o aislado.
  • y una mayor capacidad para ser generoso y compasivo.

Todo lo anterior sería una inyección de vitamina en estos tiempos de pandemia

Diana León, Psicóloga de Fundación Vi-Da.-