Cada vez que nos enteramos de que una persona es diagnosticada por cáncer vemos cómo su vida comienza a modificarse en torno al cuidado de su salud y también cómo su entorno se irá adaptando a este tipo de circunstancias. Una interrogante será quién adquirirá el rol de “persona cuidadora” o “cuidador”. El cuidador tendrá un rol importantísimo en la evolución del cuidado de la enfermedad, esa persona será la que principalmente cuidará del paciente. Suelen ser cuidadores la esposa(o), la pareja o un hijo adulto, algunas veces un amigo cercano ayudará, u otro miembro de la familia.

Ante los diferentes cambios o ajustes en su rutina, el cuidador deberá enfrentar distintas cargas para asumir este rol. Frecuentemente el cuidador ve afectado su estado de salud y su bienestar. Es común que se sientan agobiados por las exigencias de cuidados, llegando a presentar ansiedad y depresión. Pero también se han descrito efectos positivos asociados al cuidado, como el aumento de la autoestima y mayor satisfacción personal al sentir que el ser querido está siendo cuidado adecuadamente. No obstante se ha observado que cuidar por tiempo prolongado permite a los cuidadores ir realizando una adecuación en sus rutinas, de manera de lograr una adaptación paulatina al rol, lo que va aminorando los efectos negativos y disminuye la probabilidad de sufrir estrés crónico.

El cáncer no afecta solamente a la persona enferma, sino que también a la persona que cuida de ella, así como a los seres queridos, por lo que es de suma importancia solicitar ayuda para reducir algo de presión y permitir tiempo para que usted cuide de su persona. Los familiares y los amigos a menudo quieren ayudar, pero puede que desconozcan lo que usted necesita. La Sociedad Americana Contra el Cáncer nos recomienda:

  • Piense en las áreas en las que necesita ayuda. Haga una lista. También podría ponerse en contacto con una persona en específico para alguna petición especial. Hable con claridad sobre lo que necesita.
  • Cuando cada una de estas personas le responda, escriba una nota en la lista para asegurarse de que la persona se haga cargo de dicha tarea
  • Cuando se dé cuenta que su ser querido con cáncer esté molesto o callado, trate de apoyarle, de escucharle. Si no está listo(a) para hablar, no trate de forzarle a hacerlo. Tal vez necesite algo de tiempo para organizar sus pensamientos antes de que pueda hablar con usted.
  • No trate de ocultar las malas noticias o información desagradable para proteger los sentimientos de su ser querido. Esto puede causar desconfianza y resentimiento. Permita que el paciente tome tantas decisiones como pueda.
El papel que desempeña es muy importante para ayudar a su ser querido en su experiencia con el cáncer y es de suma importancia el bienestar mental del cuidador. Si este busca las redes de apoyo necesarias y atraviesa este proceso acompañado, es muy probable que abordar el cáncer tanto para quien lo padece, como para su familia, sea un desafío más llevadero. Poseer información ajustada es el paso fundamental para poder elaborar una conciencia adecuada del estado clínico del paciente y de sus necesidades, ello permite que el cuidador desarrolle y promueva actividades que faciliten la independencia del paciente, que disminuyan por tanto su sobre implicación, y por ende, prevengamos la aparición del síndrome del cuidador, evitando el agotamiento y el desgaste.
Diana León, psicóloga de Fundación Vi-Da